Primer MisterioEl Bautismo de Jesús

Pasaje bíblico
Mateo 3, 16-17
Después de ser bautizado, Jesús salió del agua. Se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma.
Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.
Meditación
Antes de que Jesús realice ningún milagro, el Padre le recuerda quién es: el Hijo amado. Su valor no procede de lo que hace, sino de lo que es.
También nosotros intentamos tantas veces demostrar nuestro valor: en el trabajo, en el éxito, en la imagen o en la aprobación de los demás.
Pero para Dios, antes de cualquier logro o fracaso, somos hijos amados.
En este misterio, pidamos la gracia de vivir como hijos de Dios y de no olvidar nunca que somos profundamente amados por Él.



