Ṣlōṯā

Misterios Luminosos

Los Misterios Luminosos recorren la vida pública de Jesús: el Bautismo en el Jordán, las Bodas de Caná, el Anuncio del Reino, la Transfiguración y la Institución de la Eucaristía.

Jueves

Fueron añadidos por san Juan Pablo II en 2002 y tradicionalmente se rezan los jueves.

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Primer MisterioEl Bautismo de Jesús

El Bautismo de Jesús

Pasaje bíblico

Mateo 3, 16-17

Después de ser bautizado, Jesús salió del agua. Se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios bajar como una paloma.

Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.

Meditación

Antes de que Jesús realice ningún milagro, el Padre le recuerda quién es: el Hijo amado. Su valor no procede de lo que hace, sino de lo que es.

También nosotros intentamos tantas veces demostrar nuestro valor: en el trabajo, en el éxito, en la imagen o en la aprobación de los demás.

Pero para Dios, antes de cualquier logro o fracaso, somos hijos amados.

En este misterio, pidamos la gracia de vivir como hijos de Dios y de no olvidar nunca que somos profundamente amados por Él.

Segundo MisterioLas Bodas de Caná

Las Bodas de Caná

Pasaje bíblico

Juan 2, 3.5.7

Como faltó el vino, la Madre de Jesús le dijo:

No tienen vino.

Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Todavía no ha llegado mi hora.

María se volvió entonces hacia los sirvientes y dijo:

Haced lo que Él os diga.

Jesús dijo a los sirvientes:

Llenad de agua esas tinajas.

Y las llenaron hasta arriba.

Sacad ahora y llevadlo al mayordomo.

Meditación

María ve lo que falta y se lo confía a Jesús. Y Jesús transforma el agua en vino. El primer signo comienza con una necesidad humana y un gesto de confianza.

También en nuestra vida hay cosas que se agotan: las fuerzas, la esperanza, la paciencia, incluso el amor.

Tal vez no tengamos que saber cómo resolverlo todo. Podemos empezar por confiar a Jesús aquello que nos falta y hacer lo que Él nos diga.

En este misterio, confiemos a Jesús aquello que hoy falta en nuestra vida y pidamos la gracia de confiar en Él.

Tercer MisterioEl Anuncio del Reino de Dios

El Anuncio del Reino de Dios

Pasaje bíblico

Marcos 1, 14-15; Mateo 11, 28-29

Jesús fue a Galilea proclamando el Evangelio de Dios. Y decía:

Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio.

Y a quienes lo buscaban, Jesús decía:

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.

Meditación

Jesús no viene a buscar personas perfectas. Sale al encuentro de personas cansadas, heridas y pecadoras. Convertirse es permitir que Dios entre precisamente en aquello que necesitamos cambiar.

Tal vez haya en nosotros una herida que no conseguimos perdonar, un hábito que nos ata, una decisión que sabemos que debemos tomar.

El Reino de Dios comienza cuando dejamos que Jesús entre en ese lugar.

En este misterio, pidamos la gracia de reconocer aquello que necesita cambiar en nosotros y el valor para empezar.

Cuarto MisterioLa Transfiguración de Jesús

La Transfiguración de Jesús

Pasaje bíblico

Mateo 17, 1-2.5-7

Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y los llevó aparte a un monte alto.

Se transfiguró delante de ellos. Su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Señor, ¡qué bien estamos aquí!

Entonces una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz:

Este es mi Hijo amado, en quien me complazco. Escuchadlo.

Los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de miedo. Jesús se acercó, los tocó y les dijo:

Levantaos, no tengáis miedo.

Meditación

Por un instante, los discípulos ven quién es verdaderamente Jesús. Pero no pueden quedarse en el monte. Tendrán que bajar y enfrentarse a aquello que todavía no comprenden.

También nosotros tenemos momentos de luz y otros en los que todo parece oscuro.

La fe es recordar, en medio de la oscuridad, aquello que Dios nos dejó ver en la luz.

En este misterio, pidamos la gracia de escuchar a Jesús y de confiar en Él cuando el camino se vuelve difícil.

Quinto MisterioLa Institución de la Eucaristía

La Institución de la Eucaristía

Pasaje bíblico

Juan 13, 4-5.12-15; Lucas 22,19

Durante la Cena, Jesús se levantó de la mesa, tomó una toalla y comenzó a lavar los pies a los discípulos.

¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Os he dado ejemplo para que, como yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.

Después tomó el pan, lo partió y se lo dio diciendo:

Esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros.

Meditación

Aquella noche, Jesús nos muestra lo que significa amar: se arrodilla ante sus amigos, los sirve y después se entrega enteramente por ellos.

Vivimos en un mundo que nos enseña a proteger nuestro tiempo, nuestros intereses y nuestra comodidad.

Jesús nos muestra otro camino: la vida se hace verdaderamente grande cuando aprendemos a entregarla. Amar es servir. Es perdonar. Es quedarse. Es darse.

En este misterio, pidamos a Jesús que haga de nuestro corazón un corazón capaz de entregarse a los demás.