Primer MisterioLa Resurrección de Jesús

Pasaje bíblico
Lucas 24, 13-16.21.30-32
Dos discípulos caminaban hacia una aldea llamada Emaús. Jesús se acercó y se puso a caminar con ellos, pero sus ojos estaban impedidos para reconocerlo.
Nosotros esperábamos que fuera Él quien iba a liberar a Israel.
Al llegar a casa, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio.
Entonces se les abrieron los ojos… y lo reconocieron.
¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino?
Meditación
También nosotros hacemos planes, soñamos, rezamos… y a veces Dios no responde como esperábamos.
Hay puertas que se cierran, personas que se marchan, proyectos que fracasan, caminos que dejan de tener sentido.
Y pensamos que Dios no nos ha escuchado.
Pero Emaús nos enseña algo extraordinario: el fracaso de nuestros planes no significa el fracaso de Dios.
A veces, solo más tarde comprendemos que Cristo caminaba con nosotros… y nos estaba conduciendo hacia un lugar que todavía no podíamos ver.
En este misterio, confiemos a Jesús aquello que no sucedió como esperábamos y pidamos la gracia de confiar en el camino que Él todavía está abriendo ante nosotros.



